EDITORIAL
El triunfo del estudiante de arquitectura Marco Giusseppe Riggio
en la Bienal E. León Jimenes, con una impresionante escultura
a la que denominó “Fenotipo”, ha llenado
de regocijo a toda la comunidad universitaria que ve reflejado
en su laurel las incalculables competencias artísticas
que se desarrollan en el seno de la Universidad.
La humildad y sencillez que exhibe este joven artista es una
muestra de que independientemente del sitial que se pueda lograr
sobre la base del talento y el arduo trabajo, siempre hay que
mantener los pies encima de la tierra, tal y como lo hace Marco,
y tratar de no obnubilarse con el mérito alcanzado al
punto de llegar a creerse el amo del universo.
Cándido, jovial y ameno así es Marco Giusseppe,
una estrella nuestra que brilla con luz propia, un genio natural
de la escultura, quien agradece gran parte de sus logros a sus
maestros, con lo que denota un inmaculado espíritu noble.
Desde aquí nuestras más encarnadas felicitaciones
para Marco Giusseppe, que Dios le colme de bendiciones para
que así continúe haciendo realidad aquel axioma
que dice: “El que persevera, triunfa”.